El jueves 10 de Enero me pego una buena cena, una ensaladota, y luego 4 yogures de stratiaccela. Al poco tiempo me empieza a doler la tripa, cosa que achaco a la pedazo cena que me he metido.
El dolor no se me va, y logro dormir a medias. Al día siguiente voy a currar (el viernes tenemos jornada reducida), pero con dolores, y aunque afortunadamente no tenemos nada importante ese día, consigo sobrellevar el día como puedo. Me escapo una hora antes y me voy para casa.
El dolor que tengo es en todo el bajo vientre, que unido a llevar unos días sin ir al baño, pienso que es un problema de estreñimiento (he comido mucho esos días y he ido poco al baño). La tarde la paso mal, y decido ir al Hospital, situado a 20 km de donde estoy viviendo. Afortunadamente, es Hospital nuevo en zona de medio veraneo, con lo que hay poca gente en urgencias, y me atiende relativamente rápido.
El diagnóstico, después de 2 radiografías, es estreñimiento crónico, con lo que me dan unos sobres que me ayudarán a ir al baño (más unos benditos calmantes). Ya en casa, doblo la ración que me dió la médico y ni por esas logro ir al baño. La noche del viernes la paso de pena, y por la mañana sigo igual.
A todo esto, me había quedado sin agua, sin leche, y sin muchas cosas, porque no había podido ir a la compra. Al mediodía del sábado, decido ir a la Farmacia, a ver si tienen microenemas, supositorios o algo así más “mecánico” para ayudar a ir al baño. Probé un par de ellos y nada.
A media tarde, sacando fuerzas de flaqueza, me voy a la compra a por lo más urgente (agua, calditos y cosas así), que a lo tonto, desde la cena del jueves he sido incapaz de comer nada. Y viendo que sigo igual, más tarde vuelvo a ir a urgencias (con cuidado, porque me cuesta bastante conducir). Me pensé en tema de avisar a una ambulancia, pero al final decidí ir con el coche.
Y aquí es cuando las cosas se precipitan, llego al hospital, aparco bien en la puta puerta (uff), me meto dentro y me pongo malísimo. Me meten para urgencias, 2 radiografías, 1 exploración rectal, 2 calmantes fuertecitos, etc… y el médico un tanto asustado me deriva para Tarragona, donde me reciben también asustados. Allí me hacen muchas pruebas y deciden operarme al día siguiente a primera hora sin saber exactamente que me pasa. A todo esto eran ya las 3 de la mañana, y el tiempo se me pasó volado a pesar del intenso dolor.
Y viene la parte más chunga: el médico me dice que tengo una obstrucción intestinal severa, que puede ser debido a un tumor, a un pinzamiento del intestino o algo más grave que ni me acuerdo. Que me va a operar a primera hora de urgencia (en realidad en 4 horas desde que me lo dijo, pero prefería que fuera el turno nuevo) y que la operación se podría saldar con la extirpación parcial o completa del colon, y con la posibilidad de ponerme un ano artifical en la tripa…
Esa era la situación, yo solo, sin nadie y con esas noticias…
Viendo la hora que era, decido esperar a las 7 para llamar a mi madre y contárselo todo. Luego me entran a operar, y las dos horas aprox, me despiertan. Lo primero que hago es intentar palparme la tripa a ver si tengo una bolsa extraña o no, y el médico me tranquiliza diciendome que ha sido una apendicitis grave, que se pegó al intestino, y que por un lado eso impidió que se viera en el TAC y en las radigrafías (aparte de que a mí me dolía todo el bajo vientre, y no solo la parte del apéndice, y eso les despistó), y que por otro lado, había bloqueado el intestino. Que al abrirme con dos cirujanos distintos, para que dependiendo de lo que encontraran operara uno u otro, vieron “con alivio”, que dentro de lo malo era casi lo mejor que podían encontrar, y que me operaron con éxito.
Acto seguido llamo a mi madre, que estaba con She en ese momento en la estación del Ave y las traquilizo también a las dos. El gran susto ha pasado, pero conservaré una pedazo cicatriz, porque me abrieron entero para ver que se encontraban.