Suero.
El hecho de estar 8 días con suero, con el sistema digestivo totalmente paralizado, implica varias cosas que he aprendido estos días:
1.- El cuerpo sigue segregando ciertos jugos (pancreaticos, biliares, etc…) a pesar de la parálisis. Esos jugos no son capaces de recorrer el intestino, con lo que se van acumulando en el intestino delgado y luego subiendo al estómago. Si no se hace nada, al final los vomitas porque el estómago se llena. Otro problema es que al acumularse, como son tan fuertes, existe el riesgo (o más bien la certeza) de que son capaces de disolver el propio intestino, con lo que puedes morir devorado por tus propios jugos. Esa es la razón de la sonda nasogástrica (lo peor de esos días con diferencia), con aspirador incorporado, para ir succionando los jugos del estómago.
2.- La parálisis del sistema digestivo implica también que se gastan muchísimas menos calorias, te cansas mucho menos y necesitas dormir muy poco. Yo esos días, el día que más dormia eran 4 horas, y casi en ningún momento tenía sueño, todo el día me sentía bastante despierto. Todo esto se notó muchísimo en cuanto me retiraron la sondo y empezé a comer: me entraba mucho sueño después de las comidas, me cansaba muchísimo más, etc…
Dignidad
En mi estancia en el Hospital, me ha visto desnudo un montón de gente, me han depilado desde el pecho hasta el muslo entre varias enfermeras, me he cagado en el cama (aunque era todo líquido, justo cuando el sistema digestivo volvía a la vida), he necesitado ayuda para ir al baño, para ducharme… y todo ello sin sentirme incómodo en ningún momento, sin sentir verguenza, todo muy natural. La dignidad la tenemos dentro de nosotros mismos, y solo la perdemos si nosotros lo permitimos.
La pregunta que nos hacemos todos ahora es:
¿Y ahora como estás?
No sé si aún no estás recuperado del todo, si necesitas algún tipo de dieta o rehabilitación o ya estás del todo bien y puedes comer bocatas de chorizo y chocolate a cucharadas…
Siempre se aprende algo de todo, yo al menos me fio de tu palabra y prefiero no “disfrutar” de la experiencia. Pero me alegro mucho de saber algo de ti con cierta regularidad, que te tenía muy perdido y ahora no valía ni la excusa de ir de visita a Madrid.